Que año!

Este año no podía culminar sin un análisis, sin que les cuente como lo hemos vivido, Agos empezó 1er año, allá por marzo cuando nadie sospechaba lo que se venía, yo con mil miedos a todo lo nuevo, salón, varios maestros y profes, método de trabajo, patio y baño diferentes! Y empezamos, sin nada muy claro, con muchos desafíos, con una Agos muy pícara que no se quedaba quieta, que su conducta no era la mejor porque para zafarse volaban los útiles para escaparse de las tareas… y arrancamos allá por marzo, conocimos a Lucia, que fue la asistente de Agos y se sumó al equipo de Florencia la Directora, Zaiana su maestra de Lengua y Nacho, su maestro de Matemáticas, cada uno en su rol (y nosotros en el nuestro), de intercambiar ideas, recibir fuerzas cuando pensé que no podía hacer de maestra en casa, y un día explote y dije “ya está que arranquen el año q viene de cero…esto es imposible!” Y ahí la reunión del zoom fue enteramente para mi, un antes y un después de aquellas palabras de aliento y una cachetada de “vamos que se puede!!!” y que no querían que Agos quede por fuera! Y que debíamos intentarlo!!! Acá va un agradecimiento especial a las autoridades de Fundación Sophia, a Veronica Trías y a Alvaro… porque luego de ese 13 de marzo que apareció el Sr. COVID-19, fue barajar y dar de nuevo, en dos semanas fue imposible para que niños y maestros se conocieran y el desafío que para unos y otros fue conocerse por medio de una pantalla fue tremendo y estresante en algún punto (o muchos!) Y hubo que ir un día a la vez probando, intentando, buscando recursos, charlando y planifícando que y cómo hacerlo… Agos tenía sus clases personalizadas de lengua y matemática, al principio solo sentarse frente a la computadora era motivo de frustración, para ella y para mi, pero insistimos, y de a poco fue queriendo y cada día esperaba sus clases, agenda visual en mano adelantándole cada día con fotos y pictos de lo que tocaba, fuimos creando una rutina. Todas las clases eran especiales pero las que más alegría le daban eran las que nos devolvían la imagen de todos sus compañeros, le brillaban los ojos al verlos… y como mamá fui viendo que ella podía, y que yo también podía!!! y así fueron pasando los meses… como a todos no fue fácil tener a dos niñas en casa y sin muchas opciones para que gastasen energía, Emilia también tenía sus clases por zoom con su maestra Florencia, a la que fue conociendo y adorando a través de la compu, esperaba puntual la hora de tener ese ratito para ver gente! A sus amigos que hoy viendo para atrás no entenderían nada que de un día para otro no se salió más, no se fue más al cole, ni al súper, ni nos vimos con las abuelas y los tíos y los primos, así de un sopetón bajamos la cortina y la única salida al exterior era una compu… y se la bancaron como unos reyes confiando en los grandes y en aquello que repetíamos sin Parar de “todo va a estar bien”… Y un día avisaron que volvían las tan ansiadas clases presenciales y yo como mamá tenía tantos miedos, me demoré en mandarlas unas semanitas mas, pero ya se notaba la falta que hacía la socialización, la presencia, porque si en niños sin ningún reto fue complicado, en casos como el de Agos lo presencial es esencial, el lenguaje corporal, el responder con una mirada el poner límites para que se concentrara en su actividad… era más que un desafío… y se pudo! Y hoy viendo los objetivos a lograr, que se iban pudiendo y se iban marcando de nuevo a unos días de finalizar siento que TODO este año fue ganancia, de afectos, de desafíos, de logros y de saber que SE PUEDE! Pero saben que es esencial para lograrlo? Es esencial que las personas involucradas tengan ganas, es lo único que se necesita y lo demás viene solo, si hay ganas, disposición, y si le tienen fe al niño que tienen en frente, no hay otro resultado más que el éxito, respetando sus tiempos pero sin dejar de insistir, poniendo el alma y el corazón, sin poner peros, confiando, vamos pudiendo seguro! Gracias también a Karina, la psicomotricista de Agos que estuvo siempre dando ideas y poniendo la oreja, gracias a Facundo el profe de educación física, que se de las ganas y la disposición que ha tenido, a Cecilia la profe de música y a todos los que este año se esforzaron en que nuestros niños sientan más que nunca que pertenecen a un grupo, que les dieron las herramientas para que a pesar de las circunstancias pudieran realizarse felizmente, a todos ellos van mis palabras de agradecimiento eterno, por más personas así, involucradas desde el corazón en la Educación Inclusiva, que aunque hoy día se la nombre mucho, en la práctica se ve poco y el beneficio es para TODOS! Gracias TOTALES! Y acá abajo les dejo a los principales protagonistas de que este año haya sido simplemente GENIAL!!! ♥️♥️♥️

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